Entrevistas con Científicos Galardonados  

MARTHA LUZ MACHADO CAICEDO

Premio Ciencias Sociales y Humanas 2011 por su trabajo La escultura sagrada chocó en el contexto de la memoria de África y su diáspora: Ritual y Arte

Investigadora del National Institute for the Study of Dutch Slavery and its Legacy (NiNsee), Ámsterdam, Países Bajos.

1. ¿Cómo surgió en usted la inquietud por la investigación científica?
Por curiosidad; siempre me ha gustado analizar situaciones, encontrar explicaciones sobre por qué suceden o se hacen las cosas. Leer actos humanos y encontrarles explicaciones.

2. ¿Dónde transcurrió su infancia?
En Cali y en la finca de mis abuelos en el Valle del Cauca.

3. ¿En qué colegio estudio?
En muchos, porque he sido inquietamente activa. La solución de los maestros fue la más fácil de todas: botarme de los colegios en lugar de asumir el reto que propone la enseñanza, que es orientar y trabajar las aptitudes. Fue un tiempo muy difícil pues de un momento a otro me encontré con mundo rígido y delimitado, donde las respuestas eran regaños o, lo que es peor, sermones a cerca de “adaptarme a la realidad” (que no era otra sino la de ellos) y reproches sobre mi forma de ser. Eso es un error garrafal en la “formación” de los niños y niñas, pues la valoración y el estímulo juegan un papel crucial cuando se trata de desarrollar aptitudes. Uno es bueno en lo que encuentra aprobación y admiración.

4. ¿Cree usted que el colegio jugó un papel importante en su desarrollo profesional?
Si, a pesar de la enorme frustración. De todas formas también encontré en mi familia y en mis amigos otras enseñanzas que colmaron de alguna forma las carencias de la educación escolar. Por ejemplo asimilé de ellos que es posible aprender por mí misma, leí y así fui construyendo un mundo posible e independiente, un mundo “mío”.

5. ¿Cuál fue su materia favorita en el colegio?
Gramática.

6. ¿Cuál fue la materia que más dificultades le dio en el colegio?
Costura.

7. ¿Si no hubiera sido científica social, qué otra cosa hubiera estudiado?
Gastronomía y culinaria

8. ¿Por qué estudio comunicación?
Porque es una disciplina que tiene vínculos con otras disciplinas de las ciencias sociales y humanas; porque también incluye el estudio de las imágenes y la forma de construirlas y decodificarlas; porque propone interpretar ‘la realidad”, en fin… porque es como una caja que contiene las herramientas que ayudan a pensar para comprender quiénes somos y de que estamos hechos. Pues si uno no piensa no comprende.

9. ¿Cuáles fueron sus opciones para escoger su carrera universitaria, su universidad y su campo de investigación?
Comunicación, porque quería ser corresponsal en los sitios más lejanos dentro Colombia. Cuando digo “lejanos” me refiero a esos que nunca son nombrados; escribir sobre ellos, fotografiarlos, aprehenderlos en imágenes con mi cámara. Mi Universidad, La Universidad Externado de Colombia, por ser un estamento liberal. Campo de investigación, el Pacífico colombiano y a su gente, por el amor que les profeso.

10. ¿Tuvo que sortear algún obstáculo para comenzar, continuar o terminar sus estudios?
Muchos en mi doctorado: Primero personales, como afrontar una situación económica precaria, pues no tuve una beca, tampoco tenía un salario que me permitiera bandearme; pero estaba convencida de que valía la pena sacar mi investigación adelante y lo logré.

Al mismo tiempo, tenía al frente un reto de conmigo misma como mujer científica, pues acababa de salir de un largo matrimonio en el cual tuve el rol de madre de familia, es decir, mamá, esposa y ama de casa. Ese papel, tan esencial e importante pero muy poco apreciado por una sociedad patriarcal como la nuestra, tomó otro lugar en mi lista de prioridades, pues mis hijos ya estaban grandes. Con esto quiero decir que mi reto consistió también en jugármela toda, para apostarle a mi intelectualidad. Por ello, considero que hacer un doctorado es también un largo trayecto interno de conocimiento, pues se aprende no solo sobre lo que investiga sino también sobre sí misma. Aprendí, por ejemplo, que para sentarme a pensar y escribir se requiere paciencia, enormes dosis de pasión y amor por el tema y la constancia como fundamento de cotidianidad. Aprendí que uno es el encargado de labrarse su propio destino.

Respecto a mi investigación, las dificultades fueron inmensas, pues mi pregunta era(es) sobre identidades africanas, sobre relaciones interétnicas y sobre memoria. Y esa es una inquietud muy grande. En ese contexto, los paradigmas sobre el litoral del Pacífico, las ideologías exclusivistas, y la falta de información, eran como una barrera, un muro que se concretaba en discursos intelectuales, conceptuales e ideológicos sobre esa costa colombiana y sobre los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes. El reto que tuve que enfrentar fue cambiar de paradigma y crear nuevos archivos, “el de la memoria por ejemplo”. Así surgió mi idea sobre la estética como un archivo que puede ser leído e interpretado. También surgió la idea de releer los mitos y la historia oral. Aparecieron lecturas diferentes o desde otro punto de vista sobre la región en cuestión y sobre su gente.

11. ¿Qué hace en sus ratos libres?
Organizo picnic o, como decimos los vallunos, “paseo de olla” a la orilla de los lagos de Holanda cuando es verano, y en invierno, hiberno como los osos, escribo y voy al cine.

12. ¿Qué otro vínculo tiene con la sociedad, además de la Academia? [ejem: empresas, comunidades de base, asociaciones]
Apoyo los procesos de reivindicación étnica, las luchas por los derechos de las comunidades de base del Pacifico colombiano. Este objetivo ha sido siempre lo que ha justificado mi trabajo. Ahora hago parte del Grupo de académicos e intelectuales en defensa del Pacífico (Gaidepac).

13. ¿Piensa seguir investigando sobre el mismo tema? ¿Qué otros temas le interesan?
Sí, la diáspora africana en cualquier parte del universo. Además, tengo en lista de espera el análisis de contenido sobre los signos de poder; es decir, cómo el poder se manifiesta de diferentes formas y en distintos momentos. Me interesa mucho trabajar tema de mujeres afrodescendientes y emancipación.

14. Explique, por favor, de manera sencilla de qué se trata lo que investiga y para qué le sirve a la humanidad
Mi investigación trata sobre la escultura sagrada de pueblo chocó, habitante del litoral del Pacífico colombiano. En ella analizo la estética y la historia de los chocós y exploro su memoria escultórica espiritual. Al mismo tiempo, enseño cómo el arte de las civilizaciones africanas, ancestros de los afrocolombianos, está reflejado en la estética, la religión y los mitos del pueblo indígena que indago.

Pienso que mi trabajo ayuda a entender quiénes somos, de dónde venimos y para dónde vamos. Mi trabajo rescata del olvido la memoria religiosa; desentierra evidencias, para poner en presente el pasado de los dos grupos étnicos que he mencionado. El proyecto La escultura sagrada chocó en el contexto de la memoria de la estética de África y su diáspora: ritual y arte extiende los archivos de la memoria artística de Colombia.

Por otra parte, se incluye la recuperación de un siglo de registro de la memoria estética escultórica de los emberás y los waunanas en una colección visual. Esta colección llena el vacío que ha dejado la indiferencia sobre este arte en los proyectos referentes al patrimonio y la memoria. Debo decir que no existen bastones antiguos en las comunidades porque cada vez que se muere un jaibaná sus objetos se entierran o se queman. En ese marco, la colección visual, con sus 141 piezas, colma la memoria, también para los chocós, de sus antiguas tallas. De hecho, la propuesta reúne, por primera vez, el patrimonio artístico y religioso de esos pueblos indígenas; en equivalencia, la explicación de la colección virtual revela el legado estético de los afrodescendientes al arte de la nación chocó.

En el contexto de la diáspora africana, discurro que este trabajo presenta parte de la riqueza de su legado estético, antes negado y prohibido. En contraste con la narrativa occidental, esta disertación reconoce la dimensión humana de los africanos esclavizados: seres con historia, con orígenes, con memoria, con sistema de valores propio, con acervo cultural considerable y con una riqueza infinita en sus estéticas. Rescatar del discurso de la ausencia y de la supresión las memorias iconográficas de los africanos en su exilio contribuye a las acciones de reparación histórica y epistemológica que se les adeudan a los afrodescendientes.


En equivalencia, la escultura chocó, en cuanto sagrada, está íntimamente ligada a los nacederos de los ríos, a sus corrientes y al bosque tropical del Pacífico colombiano, entorno que no solo provee a sus habitantes de recursos naturales sino que también hace parte de la vida espiritual de la comunidad. Esculturas, selva y ríos son una unidad indisoluble que desempeña un papel fundamental tanto en la religiosidad de los chocós como en la de las comunidades afrodescendientes. En esta región, los proyectos de desarrollo y la guerra que los respalda dejan un doloroso rastro de comunidades enteras desplazadas, poblaciones destruidas y líderes asesinados. La indiferencia frente a la guerra que se desarrolla hoy en el Pacífico colombiano y la desprotección de los pueblos indígenas y afrodescendientes ponen en riesgo siglos de tradición estética, de diversidad y de riqueza cultural. Mi investigación clama por la protección de un arte que se encuentra en emergencia.

15. ¿Cuál es su sugerencia para cualquier gobierno en cuanto a temas de investigación y ciencia?
Asumirla como prioridad. Pues es un error dar razón (gobernar) sobre lo que se desconoce.

16. ¿Qué necesitamos en Colombia para que la ciencia y la investigación sean un quehacer desde la infancia?
Patrocinar en los niños la posibilidad de satisfacer sus preguntas innatas. Es decir, tomar en serio sus cómo, sus por qué; sus donde y sus qué y sus cuándo. Darles las herramientas para que desarrollen sus respuestas con un pensamiento analítico, crítico y creativo; enseñarles a asociar varios elementos.

17. ¿La especialización y la continuidad en un científico son esenciales para llevar a buen fin una investigación?
Sí. Adentrarse en la aventura de profundizar en una ciencia —o sea, aprenderla y aprenhenderla— es también permitirse pensar desde otro punto de vista. Es la posibilidad de ampliar el conocimiento, porque lo que la ciencia provee son formas y paradigmas diferentes de adquirir criterios. La práctica de la disciplina y la constancia, como dice el refrán, vencen lo que la dicha no alcanza. Creo que uno de los “trucos” de la investigación es tener continuidad y constancia en el tema; hacerlo parte de la cotidianidad. Se aprende a escribir escribiendo, a sumar sumando, a investigar investigando; “la práctica hace al maestro”.

18. ¿Quién es su héroe en el mundo de la ciencia?
Ronald Barthes

19. ¿Qué música escucha?
Diferentes clases de acuerdo con el estado de ánimo: desde africana hasta son caribeño; paso por la salsa y el mambo; brasilera y música clásica a veces. Escribo con “el sonido” del silencio para oír el canto de las mirlas.

20. ¿La ciencia es arriesgar?
Sí, la ciencia es arriesgarse a mirar las cosas desde un ángulo diferente del usual; es poner a prueba modelos y paradigmas; tener el valor de mirar desde otro punto. Es permitirse pensar que existen mundos diferentes y posibles.

21. ¿Cuáles son los mecanismos para que el conocimiento que usted genera llegue a la sociedad?
Difundir la existencia y la esencia de la escultura sagrada chocó para que se reglamente como patrimonio Nacional o, mejor aún, como patrimonio de la humanidad.

22. ¿Qué es una científica?
Es una persona curiosa que se asoma detrás del espejo con la Alicia, de Lewis Carroll, y da una respuesta ordenada y metódica sobre Alicia, sobre los actos de Alicia y sobre el mundo que la rodea.

23. ¿Qué se ve haciendo dentro de veinte años?
Escribiendo sobre estéticas de la diáspora africana, combatiendo el racismo; cuidando un jardín, conversando con mis nietos y cocinando para mis amigas y amigos.

24. ¿Qué expectativas tiene frente a la ley de ciencia y tecnología y los recursos por regalías?
La esperanza que tengo es que salgamos de “la andinidad” que nos ha caracterizado en la historia de Colombia, sobre la adjudicación de recursos; que estos dineros se descentralicen y que las decisiones sean consecuentes con el país tan complejo que tenemos: multicultural, multiétnico, con diferencias entre las regiones, con problemática de clases socioeconómicas, conflictos internos, desigualdades sociales, etc.

Considero que sería históricamente reparativo y equitativo la distribución de regalías para la ciencia y la investigación con base en los índices de pobreza y desempleo. Pues son bien las conocidas las razones que hacen que unas regiones tengan desarrollos tecnológicos y científicos y que otras carezcan de ellos. Creo que en Colombia la andinidad ha caracterizado distribución de las regalías, los recursos la educación y los fondos para el desarrollo de la ciencia. Por ejemplo, el Pacífico colombiano es una región que solo a partir de la nueva Constitución de 1991 vino a estar presente en la narrativa sobre Colombia. Y está presente por sus recursos naturales y por las riquezas que ofrece, pero no por sus pobladores ancestrales, los pueblos indígenas y las comunidades negras. En este contexto, faltan muchas reparaciones para que esta región alcance un nivel de bienestar comparable con otras zonas de Colombia. Por algo será que los niños y niñas de Tumaco, de Buenaventura, de Guapy y de Quibdó no gozan de las mismas condiciones y calidad educativa como las que tienen los niños y niñas de Bogotá o de Medellín.

Igual sucede con los adelantos tecnológicos que, para comenzar, deberían ser consecuentes y amigables con los ecosistemas y los pueblos en donde aplican, y eso solo es posible si se está de acuerdo con los principios y las necesidades de los pobladores de la región. En este punto es crucial entender que cada pueblo tiene sus propias brújulas, sus mapas y sus puntos de arribo para crear las tecnologías y para llevar a cabo sus proyectos científicos.