Discurso

Rethinking Rural Development, Food And Agriculture In Colombia: Examination Of Competing Narratives During The Agrarian Strikes And Negotiations 2013-2016 (Repensando el desarrollo rural, la agricultura y la alimentación en Colombia: análisis de narrativas en las negociaciones agrarias 2013-2016).

Ganador Ciencias Sociales y Humanas - 2019

Palabras de Felipe Roa-Clavijo en la ceremonia entrega de galardones, Bogotá, D.C., 16 de Octubre de 2019.

Palabras de recepción del Premio Nacional en Ciencias Sociales Fundación Alejandro Ángel Escobar
Felipe Roa-Clavijo
Octubre 16 de 2019

A la Fundación AAE, su junta directiva, los jurados, colegas, amigos, familia: muchas, muchas gracias por este reconocimiento. Recibo este premio con mucha alegría, con mucho orgullo por el trabajo realizado, pero sobre todo con mucha humildad y mucha responsabilidad.

Yo le quiero dedicar este premio, con todo el corazón, a las comunidades rurales de Colombia. En especial a nuestras comunidades indígenas, campesinas y afrocolombianas. Quienes protegen nuestra agua, producen nuestros alimentos, protegen nuestra biodiversidad.  

Gabriel García Márquez decía: “la virtud magnífica de los colombianos es la creatividad, pues nacemos y crecemos con ella”. Y yo creo que las comunidades rurales de Colombia son un gran ejemplo de esa creatividad. Porque si bien son las comunidades más pobres y más marginalizadas del país nunca han carecido de ideas creativas y recursividad.

Y tal vez la mejor forma de dar testimonio de ello es a través de lo que yo he podido ver en mi propia trayectoria profesional. Y es que 10 años pueden marcar diferencias importantes.

En el 2005 cuando llegué a trabajar a Nariño tuve el privilegio de trabajar y acompañar a líderes y lideresas, que en ese momento impulsaban iniciativas de desarrollo agrícola, de dialogo democrático y construcción de paz en sus veredas y municipios, aún en las épocas más oscuras del conflicto y la emergencia social.

10 años después, en el 2015, regresé a Nariño, esta vez como investigador doctoral de la Universidad de Oxford, encontré que esos líderes y lideresas, estaban ya no en la vereda, sino en las mesas de negociación agraria, cara a cara con el gobierno nacional. El paro agrario…

Para mí fue una buena noticia saber sobre esas negociaciones, pero en su momento no fue muy buena noticia para mi tesis, pues tuve que reestructurar gran parte del marco metodológico y trabajo de campo, algo que nos pasa frecuentemente a quienes hacemos investigación.  

Pero fue así como inicié este recorrido de escribir una tesis doctoral y como continué sorprendiéndome y admirando con la creatividad y recursividad de las comunidades rurales, que en el transcurso de 10 años pasaron de los espacios locales a la participación en espacios nacionales. Y de ver como la producción y abastecimiento de alimentos, fue un tema central que es algo que no solo es del interés de los grupos agrarios, sino algo que nos toca a todos los ciudadanos.  

Escribir una tesis doctoral es un trabajo bastante solitario y complejo, pero tuve la gran fortuna de recibir el apoyo de muchas personas a lo largo de este camino. Y este es el momento de expresar mi profunda gratitud. A mi papa y mi mamá quienes me han apoyado con amor y entusiasmo, a toda mi familia incluyendo a Kate y a Sindy quienes están aquí esta noche. Gracias también a mi directora de tesis, la profesora Laura Rival y a mis colegas de la iniciativa de la Universidad de Oxford sobre pobreza y desarrollo humano, en especial a Sabina Alkire y a John Hammock. Mi amigo y mi mentor el padre José Alejandro Aguilar y a los profesores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Universidad Javeriana, en especial a Manuel Pérez, Maria Adelaida Farah y Diana Maya quienes me abrieron las puertas al mundo de la ruralidad en Colombia.  

Gracias también a los representantes del gobierno nacional y de los movimientos agrarios por abrir sus puertas a esta investigación. Estoy honrado que representantes de esas comunidades nos acompañen esta noche, en especial de Cumbre Agraria y Dignidad Agropecuaria.

Y aquí hay dos temas que quisiera mencionar.

Lo primero, es resaltar que gracias a los programas de Colciencias y de Icetex, muchas personas como yo tuvimos la oportunidad de realizar estudios doctorales en las mejores universidades del mundo. Este tipo de programas hay que celebrarlos y fortalecerlos para que las nuevas generaciones tengan las mismas oportunidades.  

Pero también es importante mencionar las verdades incomodas. La fluctuación del dólar hizo que nuestras becas, originalmente en pesos colombianos, se disminuyeran o cortaran del todo nuestra financiación, justo cuando estábamos en la mitad de nuestros programas. Por ejemplo, cuando yo descubrí que se me había acabado la financiación me quedaban 100 libras en la cuenta del banco, con lo que podía mantenerme más o menos una semana en Oxford, el único problema era que me quedaba más de un año y medio de estudios. Cuando consultamos nuestras opciones, nos encontramos con unas instituciones rígidas, que no pudieron responder al cambio de manera rápida, y que nos dejaron en la incertidumbre. Muchos tuvimos que suspender temporalmente o del todo nuestros estudios para buscar fuentes alternativas de financiación. Es importante que las instituciones que apoyan la investigación en Colombia puedan aprender de experiencias como esta. Esto no le debería pasar a nadie, pero nos pasó a muchos. Yo les aseguro que si los programas de apoyo a la ciencia y la investigación están ajustados al contexto nacional e internacional, son flexibles en su implementación, Colombia tendrá todo el potencial de cultivar una nueva generación de investigadores con la capacidad de revolucionar todas las áreas del conocimiento y la innovación.  

Lo segundo, pero no menos importante es mencionar que los líderes agrarios son líderes sociales y la vida de muchos de ellos está en peligro. Es nuestro deber y el del Estado rodear a los líderes y protegerlos, pues ellos son la base de la reconstrucción del tejido social en Colombia. Tenemos que proteger a los líderes sociales.

Y en este espíritu, quiero terminar invitándoles a que renovemos nuestro compromiso con el campo en Colombia, desde cualquiera que sea nuestro lugar.  

Como investigadores en las ciencias sociales estamos llamados a responder a la complejidad de los retos a los que nos estamos enfrentando hoy, con un énfasis especial en el cambio climático y la desigualdad. El desarrollo rural, la agricultura y la alimentación son vehículos importantes para abordar estos retos.  

Yo por mi parte me comprometo a mantener vivo el espíritu de esta investigación para que muy pronto encuentren este trabajo en forma de libro, en español y en una librería cerca a ustedes.

El escritor Marcel Proust decía que “los verdaderos viajes de descubrimiento no solo consisten en recorrer nuevos paisajes sino en observar con nuevos ojos”. Yo les invito a que miremos el campo en Colombia con nuevos ojos que nos permitan avanzar hacia la construcción de un mejor país que salde de una vez por todas la deuda que tenemos con las comunidades rurales de Colombia.    
 
Muchas gracias.