Mención Ciencias - Ciencias Exactas, Físicas y Naturales - 1955

El género Musa en Colombia. [Platanos, bananos y afines]


Autor(a): Ricardo Cardeñosa Barriga

Reseña

“El género musa en Colombia” es un resultado imprevisto al estudiar la “rayadita”, una enfermedad del plátano, la empresa resultó difícil y fue necesario estudiar la planta y lo que le atañe, con algún detenimiento.

En primer término, conocer la morfología y anatomía de la planta sana y precisar el glosario de términos usados en varias lenguas para cada uno de los órganos y sus partes. En otra forma era difícil darse cuenta de los trastornos que la enfermedad ocasiona en las plantas, describir adecuadamente una sintomatología y entender a cabalidad los párrafos descriptivos de enfermedades, una de las cuales bien podría ser la misma motivo de nuestra inquietud.

Urgía hacer recomendaciones de carácter práctico y no era lógico pensar en la presentación de la enfermedad, aún sin conocer sus causas. Saber si todas las especies, cultivariedades y clones eran susceptibles o si había en alguno de ellos inmunidad o un grado notable de resistencia, era un dato precioso y con este objetivo se hizo una colección de especies y variedades de MUSA. Era ello tan fácil de enunciar, tan lógico y aparentemente sencillo, resultó un problema por sí mismo de magnitudes absorbentes.

Llegaron ejemplares con nombres idénticos que resultaron diferentes y, también, ejemplares etiquetados con varios nombres que resultaron ser iguales entre sí y hubo casos que material colectado por alguna característica especial, perdía luego la particularidad. Para lograr una colección de variantes perceptibles a simple vista era de rigor una cuidadosa comparación morfológica y para etiquetarlas correctamente fue preciso adentrarse en el laberinto de la nomenclatura del género MUSA. Se consideró indispensable, además, observar muchas plantas que prometían ser fisiológicamente diferentes.

Y sobre el mismo punto había más: Si alguna de las cultivariedades de las especies resultaba resistente a la enfermedad, no podía hacerse, por eso por ese solo hecho, una campaña para sustituir la cultivariedad comercial y susceptible por la exótica y resistente.

Calidad de la fruta, rendimiento, facilidad de mercado, adaptabilidad al clima, ciclo vegetativo, susceptibilidad a otras enfermedades, y otros muchos detalles deben estudiarse cuidadosamente antes de empeñarse en tal propósito.

Motivos de duda había para pensar que no se descubriría una cultivariedad ideal para hacer con ella la sustitución: era pues muy lógico explorar la posibilidad de crear, aprovechando los grandes avances de la fitogenética.

Golosamente se revisaron los enjundiosos estudios del profesor Cheesman y de los otros científicos que han trabajado con él en Trinidad. Se conoció el estudio actual de ese frente de trabajo y algunas de las más muchas posibilidades que ofrece, pero especialmente, las grandes dificultades que lleva consigo; también el peligro de introducir, con los ejemplares necesarios para completar la colección, enfermedades y plagas de mucha gravedad no existentes en el país.

Y así, cuando se había compilado bastante información, surgió la chispa que sugirió la aventura de escribir lo que temerariamente trata de ser “libro de texto y consulta”. Ella fue el sombrío pero acertado y realista artículo de W.H. Hodge sobre la educación agrícola superior en Colombia, que apareciese en Science. En él, dicho autor afirma que una de las mayores deficiencias en la enseñanza de agricultura es la carencia de textos y libros de consulta en castellano cuando los escasos conocimientos de idiomas de los alumnos no les permite suplir, relativamente, su falta con textos o literaturas extranjeras…

Se deben establecer investigaciones agropecuarias sobre plátanos y bananos en el país: el volumen actual de producción, su importancia como alimento y las vastas perspectivas que ofrece el cultivo industrialización del primero y el constituir el banano nuestro segundo importante renglón de exportación y la única fruta realmente popular que producimos, justifican (esta investigación). Además, son cultivos del trópico cuya ciencia necesariamente interesa y debe desarrollarla un país tropical la gente del trópico. Nadie vendrá a enseñarnos y, si acaso, vendrán primero a aprender.”

Tomado de la investigación que participó en la convocatoria.


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