Premio Ciencias - Ciencias Exactas, Físicas y Naturales - 2026

Construyendo una visión integral de la transmisión de arbovirus en Colombia: desde la investigación básica, hasta su transferencia a instituciones y su apropiación comunitaria


Autores: Jaime Eduardo Castellanos Parra (representante del colectivo), Juan Sebastián Mantilla Granados, María Angélica Calderón Peláez, Diana Marcela Sarmiento Senior, Carolina Coronel Ruiz, Myriam Lucia Velandia Romero, Víctor Alberto Olano Martínez y Eliana Patricia Calvo Tapiero
Video del Premio

Reseña

Las enfermedades transmitidas por mosquitos y otros insectos tienen ciclos de transmisión complejos. No dependen únicamente de la presencia de un virus y un vector, sino también de factores ambientales, ecológicos, sociales y biológicos que interactúan entre sí. Comprenderlas requiere, por tanto, integrar distintas disciplinas y escalas de análisis, desde lo que ocurre en un territorio y sus poblaciones de vectores hasta los procesos que suceden dentro de las células durante la infección. También requiere articular el trabajo de la academia con las instituciones de salud y las comunidades que conviven directamente con estos riesgos.

Con esta visión, investigadores de la Universidad El Bosque han consolidado una plataforma para estudiar de manera integrada arbovirus como dengue, fiebre amarilla, chikungunya, Zika y Oropouche en Colombia. El trabajo combina investigación de campo, estudios ecológicos y genéticos, modelos experimentales de infección, diagnóstico, vigilancia y procesos de apropiación social del conocimiento.

A escala ecológica, los estudios permitieron identificar cambios importantes en la distribución y participación de diferentes vectores. En fiebre amarilla se encontró evidencia de contacto entre escenarios de transmisión selváticos, rurales y urbanos antes del brote nacional iniciado en 2024. También se caracterizó la expansión en Colombia de Aedes albopictus, un mosquito invasor capaz de portar distintos arbovirus, y se identificaron factores ambientales, sociales y genéticos que pueden influir en su presencia y capacidad de transmisión.

Más recientemente, se generó la primera evidencia en Colombia de varias especies de jejenes del género Culicoides potencialmente involucradas en la transmisión del virus Oropouche, ampliando el conocimiento sobre sus posibles vectores y hospederos.

A una escala más pequeña, los estudios de laboratorio han permitido comprender mejor cómo los arbovirus se propagan dentro de sus hospederos. Se desarrollaron modelos celulares para estudiar el papel de las vesículas extracelulares, pequeños paquetes producidos por las células que pueden transportar señales, material viral y otros componentes. Los resultados muestran que estas vesículas pueden participar tanto en la propagación de los virus como en respuestas celulares frente a la infección, incluyendo procesos relacionados con el sistema nervioso y con la tolerancia de los mosquitos a los arbovirus.

La plataforma también ha contribuido al mejoramiento del diagnóstico y la vigilancia molecular, mediante la evaluación de combinaciones de pruebas clínicas y de laboratorio y el seguimiento de la diversidad genética de los virus que circulan en el país. Este conocimiento se ha traducido en aportes a protocolos nacionales de vigilancia, capacitaciones a profesionales de Secretarías de Salud y fortalecimiento de capacidades regionales para reconocer vectores, recolectar muestras y detectar arbovirus.

Finalmente, la investigación ha buscado que el conocimiento generado regrese a los territorios. En comunidades y colegios de Cauca, Meta y Vichada se han desarrollado procesos participativos para reconocer vectores y factores de riesgo en los espacios cotidianos, comprender cómo se transmiten estas enfermedades y construir estrategias locales de prevención. En varios de estos procesos, los propios estudiantes han elaborado materiales para compartir el conocimiento con sus familias y comunidades.

En conjunto, este trabajo muestra que comprender y enfrentar las arbovirosis requiere conectar múltiples escalas y actores: desde la biología de los virus y los vectores hasta las condiciones ambientales, sociales e institucionales de los territorios. Esta integración ha permitido generar nuevo conocimiento científico y, al mismo tiempo, transformarlo en herramientas para mejorar la vigilancia, anticipar riesgos y fortalecer la prevención frente a enfermedades emergentes en Colombia.

Jaime Eduardo Castellanos Parra, Director del Instituto de Virología, Universidad El Bosque.

Comunicado de prensa:

Tras la pista del mosquito: del territorio a sus entrañas

Para saber por dónde puede venir la próxima epidemia, a veces hay que empezar por algo tan pequeño como un mosquito.

Durante más de dos décadas, un equipo de investigadores de la Universidad El Bosque ha recorrido casas, patios, ciudades, zonas rurales y fragmentos de bosque de Colombia capturando mosquitos y jejenes. Los llevan al laboratorio, determinan a qué especie pertenecen, buscan virus en sus organismos y, en algunos casos, los diseccionan para averiguar algo crucial: si el virus simplemente está dentro del insecto o si ha conseguido llegar hasta sus glándulas salivales, desde donde podría pasar a una persona durante una picadura.

Solo en uno de sus estudios, realizado en 904 viviendas de Piamonte, Patía, Piendamó y Popayán, recolectaron 2.030 ejemplares de Aedes aegypti y Aedes albopictus entre larvas, pupas y adultos. Encontraron estas especies hasta los 2.100 metros sobre el nivel del mar, una señal de que los mosquitos capaces de transportar dengue, Zika o chikunguña están ocupando territorios que antes podían considerarse menos expuestos.

El hallazgo más llamativo apareció en Aedes albopictus, el llamado mosquito tigre asiático, una especie invasora que ya está presente en buena parte de Colombia. Entre las hembras analizadas, los investigadores encontraron infección natural por dengue y chikunguña y detectaron ambos virus incluso en las glándulas salivales. No es un detalle menor: para que un mosquito pueda transmitir un virus al picar, este debe atravesar varias barreras de su organismo hasta llegar precisamente allí. El resultado no demuestra por sí solo que cada mosquito infectado esté transmitiendo la enfermedad, pero sí aporta evidencia para considerar a esta especie un vector potencial que merece mayor vigilancia en el país.

Otra pista apareció antes de que la fiebre amarilla regresara con fuerza a Colombia. En una investigación que abarcó 275 viviendas y fragmentos de bosque de La Macarena, Meta, el equipo encontró el virus tanto en Aedes aegypti, asociado a ambientes habitados por humanos, como en Haemagogus janthinomys, uno de sus principales vectores selváticos. Los resultados, obtenidos y publicados antes del brote iniciado en 2024, mostraban que los ciclos selvático y urbano podían estar acercándose peligrosamente.

Y la búsqueda no terminó en los mosquitos. En Puerto Carreño, Vichada, los científicos capturaron 1.636 jejenes pertenecientes a 11 grupos taxonómicos para estudiar Oropouche, un virus emergente que todavía guarda muchas incógnitas sobre su transmisión en Colombia. Encontraron ARN del virus en varias especies y, al analizar de qué animales se habían alimentado algunos de estos diminutos insectos, hallaron sangre de humanos, caballos y cerdos. Los resultados abren nuevas preguntas sobre los animales y vectores que podrían intervenir en la circulación local del virus.

Los investigadores siguen el recorrido del virus desde el territorio hasta el interior de las células, estudian cómo puede propagarse por el organismo, desarrollan herramientas para mejorar el diagnóstico del dengue y convierten sus resultados en protocolos de vigilancia y capacitación para las autoridades sanitarias.

Más información: Jaime Eduardo Castellanos Parra
castellanosjaime@unbosque.edu.co
(+57) 310 242 5944


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